En una oscura y lluviosa tarde de otoño, la familia Delacroix se instaló en su nueva residencia, una antigua mansión victoriana situada en las afueras de un pequeño pueblo. La casa había permanecido deshabitada durante décadas, y su estructura gótica, con torres afiladas y ventanas en forma de arco, inspiraba tanto fascinación como inquietud. La familia estaba compuesta por el padre, Edward, un académico obsesionado con la historia antigua; su esposa, Margaret, una mujer de espíritu vivaz y amable; y sus dos hijas, Isabelle y Sophie. La más pequeña, Sophie, de tan solo ocho años, poseía una imaginación desbordante y una inclinación natural hacia lo misterioso. Mientras exploraban su nuevo hogar, Sophie descubrió una habitación oculta en el ático, cubierta de polvo y llena de objetos olvidados. Entre ellos, encontró una antigua muñeca de porcelana, con ojos azules brillantes y una expresión casi humana. Fascinada por el hallazgo, Sophie decidió llevar la muñeca a su habitación. Esa noch...